La demanda de energía aumenta cada año en nuestra sociedad, a pesar de que los recursos energéticos son limitados. De ahí la importancia de potenciar energías renovables como la solar, que permite diferentes usos.
Los hogares españoles gastan un promedio de 700 euros anuales en energía, de los que casi la mitad corresponden a la calefacción, seguida del agua caliente y el consumo derivado de pequeños electrodomésticos. Son datos del último informe del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), que destacan que el índice de eficiencia energética en España se sitúa en un 6,12 sobre 10. El estudio indica que aplicando las últimas tecnologías desarrolladas en este sector y siguiendo unos sencillos consejos prácticos, el consumo en los hogares españoles podría reducirse hasta un 40%.
España es uno de los países líderes en energía renovables junto a Alemania, con la mayor potencia eólica del mundo. Además, España es uno de los primeros exportadores mundiales de energía solar y es la tercera nación, tras China y Japón, con más certificaciones 'ISO 14.001', con 14.000 empresas que se ajustan a esa normativa ambiental, según el Informe del Observatorio de la Sostenibilidad del 2006. Las empresas cada vez tienen más claro que el medio ambiente es un factor de competitividad.
El Gobierno español aprobó en 2005 el Plan de Energías Renovables con un horizonte de hasta 2010, una apuesta importante por tratarse de una fuente de empleo y porque mitiga los efectos del cambio climático.
En 2006 se redujeron, por primera vez en España, las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera en un 4,1%.
La energía solar es un recurso inagotable, gratuito y con grandes oportunidades de aprovechamiento.
El Real Decreto 661/2007, de 25 de mayo, por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial dice: La sociedad española actual, en el contexto de la reducción de la dependencia energética exterior, de un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos disponibles y de una mayor sensibilización ambiental, demanda cada vez más la utilización de las energías renovables y la eficiencia en la generación de electricidad, como principios básicos para conseguir un desarrollo sostenible desde un punto de vista económico, social y ambiental.
El nuevo Código Técnico de la Edificación, regula el uso mínimo de la energía solar en las edificaciones nuevas o rehabilitadas. Esta normativa obliga a que en los edificios de nueva construcción y en los rehabilitados, entre el 30 por ciento y el 70 por ciento de la energía empleada en producir agua caliente proceda de la energía solar. También deberán instalarse paneles de energía fotovoltaica para producir electricidad en los nuevos hipermercados, naves industriales, hoteles, etcétera. La radiación solar se aprovecha de forma activa mediante dos tipos de instalaciones, las de energía solar térmica y las de energía solar fotovoltaica. De momento, es la Administración pública la que lidera la implantación de este tipo de instalaciones, especialmente en ayuntamientos, polideportivos, hospitales y colegios.
En 2010, del total de la energía consumida por la Europa unida, al menos un 12% deberá proceder de fuentes renovables. Para cumplir este objetivo, la Estrategia Energética Vasca reserva a la energía solar un 1,1 por ciento del total de las energías renovables. Estas medidas pretenden reducir el consumo de combustibles fósiles y las emisiones de CO2 a la atmósfera. Entre 2002 y 2004, el Departamento de Educación y el Ente Vasco de la Energía (EVE) invirtieron 6 millones de euros en la puesta en marcha de 170 instalaciones solares fotovoltaicas en otros tantos centros educativos de la red pública. Con ello consiguieron incorporar a la red 900 kilovatios pico y evitar la emisión a la atmósfera de 800 toneladas anuales de CO2.